Consejos para ahorrar en casa: Utilizar mejor el horno

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El uso de cada vez más electrodomésticos es responsable también en parte de que cada vez consumamos más recursos en nuestras casas.

A nadie se le ocurre decir que para ahorrar debamos dejar de utilizar el horno, el microondas o la nevera, pero sí que es cierto que cuando utilizamos estos aparatos de la forma correcta podemos ahorrar gran parte de la energía que diariamente desperdiciamos por hacer de ellos un mal uso.

Un caso muy radical es el del horno, tenemos muy malas costumbres a la hora de cocinar con él que hacen que se disperse la energía, y por tanto tengamos que gastar más, por ejemplo:

1. El precalientamiento es cierto que hay platos para los que es imprescindible, pero lo cierto es que el precalentamiento supone un gasto innecesario en otros, un gasto de electricidad

2. Abrir la puerta mientras cocinas: es una costumbre muy habitual, la de abrir la puerta del horno mientras cocinamos para ver qué tal está quedando el plato, lo hacemos prácticamente en todos los casos, menos en los postres, con los que si lo hacemos conseguimos que se bajen.

Sin embargo el hecho de abrir y cerrar la puerta del horno supone que el calor del interior, se disipe, esto quiere decir que, al cerrarla, otra vez nuestro horno tenga que seguir un proceso de calentamiento, y por tanto necesitemos más energía y recursos.

Según los fabricantes, cuando abrimos y cerramos el horno podemos perder hasta un 20% de la energía que tenemos acumulada

3. Un truco a la hora de cocinar al horno es apagarlo un poco antes de que esté el plato, de esa manera aprovecharemos el calor que se encuentra en el interior para que se termine de hacer y por tanto ahorraremos varios minutos de energía, que pueden suponer varias horas a lo largo del año.

Pero no todos los gastos que llevamos a cabo con nuestro horno son debidos a nuestras malas prácticas, también el hecho de tener un horno determinado puede suponer un gasto menor.

Si estás pensando en cambiar de horno busca uno de convección. La diferencia radica en que estos hornos reparten el calor de forma homogénea por todo su interior, lo que quiere decir que cocinan más rápido y gastando mucho menos.

El microondas, el gran aliado: si tienes que calentar algún alimento, evita usar el horno, el microondas es mucho más eficiente en ese sentido, con él ahorrarás hasta un 70% de energía.

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