
El uso de cada vez más electrodomésticos es responsable también en parte de que cada vez consumamos más recursos en nuestras casas.
A nadie se le ocurre decir que para ahorrar debamos dejar de utilizar el horno, el microondas o la nevera, pero sí que es cierto que cuando utilizamos estos aparatos de la forma correcta podemos ahorrar gran parte de la energía que diariamente desperdiciamos por hacer de ellos un mal uso.
Un caso muy radical es el del horno, tenemos muy malas costumbres a la hora de cocinar con él que hacen que se disperse la energía, y por tanto tengamos que gastar más, por ejemplo:
1. El precalientamiento es cierto que hay platos para los que es imprescindible, pero lo cierto es que el precalentamiento supone un gasto innecesario en otros, un gasto de electricidad
