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velcrocuadros

Colgar los cuadros es una tarea que nos trae de cabeza a más de uno. Yo, concretamente, odio todo el jaleo que se monta en casa cada vez que tengo que taladrar una pared, porque no siempre hago los agujeros donde debería (una solución está en rellenarlos con pasta de dientes si no te quedan donde habías pensado). Hablando con un amigo, me comentó su truco para colgar los cuadros sin tener que montar parafernalia: usar velcro para sujetarlos en las paredes.

Antes de empezar, tened en cuenta que este truco no os vale para cualquier cuadro, ya que el velcro tiene un grado de agarre que no se debe sobrepasar, si no queréis que se os caigan en la cabeza los marcos cuando paséis a su lado. También es importante que recordéis la siguiente ecuación: a mayor peso, más velcro necesitaréis. Simple como la primera física que se aprende en el instituto.

Lo primero que tenéis que hacer es comprar velcro con pegatina. Para los más despistados: lo venden tanto en mercerías como en ferreterías. Ojo y que no os cuelen un velcro térmico, que se pega en contacto con la plancha, o acabaréis planchando paredes (Decoesfera no se responsabiliza de los efectos secundarios causados por el mal uso de los consejos). A continuación, colocad los cuadros como desearíais que fuesen en la pared. Aquí mi consejo es claro: haced la prueba en el suelo, y tratad de buscar la armonía entre formas y tamaños para que no quede abigarrado ni demasiado vacío.

Una vez sepáis cómo queréis colocar los cuadros, tenéis que pasarlos a la pared. Poned los cuadros superpuestos y haced unas pequeñas marcas por ejemplo con lápiz que os servirán como guía para poner el velcro. Ahora, tenéis que pegar la parte que corresponde a la pared sin despegar la otra parte. A continuación, quitad el papel protector dejando al descubierto la parte engomada y poned el cuadro encima. ¡Voilá! Decid adiós a las alcayatas.

Imagen vía | Curbly

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