
Y no me refiero a los electrodomésticos y utensilios que tenemos algunos, sino a las verdaderas, a las de anticuario o almoneda. En Decoesfera ya hemos visto algunos ejemplos de cómo integrar una pieza antigua en una decoración moderna para añadir un encanto muy especial, incluso inventando nuevos usos, como las transformaciones de la mesita y el tocador antiguo para muebles de lavabo.
Pero una antigüedad en la cocina, donde prima la funcionalidad, parece a priori más complicado. Sí, podemos pensar en mesas, sillas y objetos de decoración pero puede que no sea tan sencillo encontrar una utilidad para un aparador como el de la fotografía. Sin embargo, Ewa Pettersson, de Gotemburgo, lo ha encontrado.

