
Ahora tengo dos deseos que probablemente nunca se cumplirán: tener un maravilloso sofá Chester antiguo y ajado, por supuesto marrón, y un cuarto de baño en el que quepa un sillón. Cuando era pequeña lo que de verdad quería era un dosel para mi cama, aunque creo que me hubiera conformado con un cuarto nuevo, pero ni teníamos posibles ni los gustos de mis padres se parecían en nada a los míos.
Un dosel tan romántico como éste me hubiera encantado. El aro, de metal con motivos de hojas y pintado en blanco, cuesta 32,90 y las cortinas de organdí con mariposas y flores bordadas 29,90. Pero en la tienda online de Vertbaudet podemos encontrar también otros modelos bastante menos tradicionales.





