
Los paños de cocina son imprescindibles para el mantenimiento de las encimeras y superficies, ayudan a la hora de cocinar, y mantienen nuestras manos limpias. También tienen su dimensión decorativa, pues pueden coordinarse para que vayan a juego con el tono general de la cocina, pero su función es práctica por encima de otras consideraciones. Como todo en la vida, deben tener un orden, pues no es lo mismo sacar brillo a los cubiertos que secar unas patatas o limpiar la encimera, por tanto, es conveniente diferenciarlos según su uso.
Teniendo en cuenta las tareas más comunes, agruparemos los paños en tres grupos:
- Para secar el menaje. Los paños para secar el menaje deben ser muy absorbentes, pudiendo ser de rizo cuando se utilizan con cazuelas y sartenes, o de microfibra fina, si los utilizamos para secar copas, cubiertos, y vajilla.
- Para limpiar/secar las manos. Es conveniente tener un paño dedicado únicamente a las manos, son nuestros utensilios de cocina fundamentales y tienen que estar siempre limpios evitando la transferencia con alimentos y enseres. Los más adecuados son los de rizo de algodón.
- Para limpiezas importantes. Para realizar limpiezas sobre la marcha, eliminar grasas, o retirar líquidos mientras cocinamos. Necesariamente hay que reemplazarlos cada día por otros limpios, y en algunos casos en cada servicio. Son los que más sufren y acumulan más suciedad, necesitando una limpieza a fondo. Las bayetas de rejilla y microbifra cumplen este cometido con éxito.








