
Dos veranos, con sus largos días de sol y sus cálidas noches, he resistido sin aire acondicionado en mi piso en la último planta de un pequeño edificio a las afueras de Valencia. Pero este año he sucumbido y, tentado por una oferta, me he comprado un aire acondicionado portátil.
Dudé mucho, y supongo que al igual que muchos de vosotros, me pregunté: ¿Merece la pena? ¿No será mejor ahorrar un poco y comprarse un aire acondicionado fijo, aunque sea baratillo?
Tras un mes de uso creo que estoy en condiciones de responder a esas dos preguntas con una canción: Depende, de que depende, de según como se mire todo depende…



Me ha parecido muy curioso esta especie de gadget para tu cocina o el baño. Se llama LED Faucet Light e ilumina el agua según su temperatura.


