
Entre las dos imágenes que encabezan este post hay solo unos pocos meses de diferencia. En ellas, el sonido de los pájaros y la alegría de los niños jugando en la calle suceden al silencio sepulcral de un amanecer nevado. Después de un invierno duro ha llegado el momento de prestar un poco de atención al exterior, sacudiéndonos la pereza para poder disfrutar de la vida al aire libre.
El panorama es desolador. Las malas hierbas han tomado posesión de las macetas como una plaga maligna. Hostiles hasta en su aspecto, amenazan con crecer sin fin. Lo primero que hacemos es eliminarlas arrancando las raíces. Si son muy grandes nos ayudaremos con un pequeño rastrillo y tendremos cuidado de eliminar todo rastro de raíces.
Acto seguido valoramos el estado de las plantas. Eliminamos las que están secas, y podamos las que tienen pequeños brotes entre sus ramas, ya que seguramente, como es el caso de los geranioso la hiedra, en pocas semanas volverán a estar frondosos. Nos hacemos con una gran bolsa de basura resistente para ir depositando en ella los desperdicios.



