
Sí, como lo oyes. La baldosa, que se sitúa frente a la nevera y aparentemente es como cualquier otra, incorpora un sensor de peso y un microchip que controla varios parámetros, como cuánto tiempo está alguien sobre la baldosa, la hora y el peso del usuario. De esta manera reconoce cuando alguien de determinado peso está demasiado tiempo delante de la nevera fuera de las horas de la comida o cena, es decir, la baldosa “sabe” si estás picando entre horas.
Si lo haces se activa un altavoz que lanza un mensaje recordatorio sobre el compromiso que habías adquirido sobre tu dieta. Algo así como: Ay, ay, ... esos kilos. El sistema incorpora un registro para analizar las actividades ante la nevera y permite, mediante su configuración previa, personalizar su respuesta frente a cada individuo en particular.
