
Hemos ido incorporando poco a poco los pufs al salón y a los dormitorios en nuestra casa, comenzaron como un complemento divertido y en ocasiones práctico, pero su uso no ha sido una moda pasajera, sino que cada vez le gustan más a la gente, que les saca más rendimiento tanto a nivel funcional como decorativo.
Hay pufs rígidos y blanditos, de mayor y menor tamaño, de todos los colores y formas y también de todos los precios, yo he encontrado en estos días uno con forma de medusa y otro con forma de corazón en el catálogo de Regalo Hogar, se podrían incluir dentro de posibles propuestas para regalos de Navidad, aunque yo no soy partidaria de hacer regalos para la casa de un tamaño tan grande y que además condicionan la decoración.




