
Una vez terminadas las auditorias parece que la polémica que ha surgido en los últimos días a raíz de la obtención de las plumas y plumón que rellenan algunos de los productos textiles de Ikea ya tiene solución. Solución para el consumidor, claro, porque para el animal ya poco se puede hacer.
Para los que no estén al tanto, os comento sin dar más detalles (que yo por lo menos soy muy sensible para estas cosas) que parte de la pluma y plumón que se distribuía desde China a la marca sueca era extraído de animales vivos, lo que supone un proceso muy doloroso y cruel para los animales y por tanto incumple los principios de la marca y los de muchos de nosotros.
