
Lo ideal para nuestro jardín sostenible sería contar con una piscina natural. Hay muchos sistemas de piscinas naturales pero todas se basan en la depuración natural que ejercen las plantas acuáticas creando microorganismos beneficiosos que eliminan las bacterias. Esto hace que no sea necesario ningún producto químico añadido.
En una piscina natural no hay que cambiar el agua nunca, sólo reponer la que se evapora y su mantenimiento es muy sencillo.
Estas piscinas, que recuerdan a los estanques en los que de niños nos bañábamos rodeados de ranas y peces, se integran perfectamente en el entorno sin romper la armonía del jardín.
