
Conozco a más de una persona que me va a matar por esta entrada. Para ellos los libros son algo sagrado y eterno, algo que no se puede reutilizar para crear belleza porque ya son bellos en si mismos, aunque se trate de ediciones del BOE del 84, enciclopedias desfasadas y manuales de electrónica vetustos.
Es posible que por eso no lleguen a apreciar esta serie de obras creadas por Paul Octavius, pues se trata de esculturas hechas con libros. Una pena, porque realmente son muy bonitas y originales. Me gusta el hecho de que están diseñadas de tal manera que no está claro si usa pegamento o no, y tan solo ha apilado los libros con mucha gracia. Tampoco hay que olvidar el detalle de haber escogido los libros con acierto según el color de su lomo.
