
Hace dos años Lorena confió en nosotros para mostrar su casa a los lectores, y hoy, tras una vuelta de tuerca más a su decoración, vuelve a estar con la comunidad de Decoesfera para mostrar algunos rincones más. Nos quedó por ver entonces el pasillo, un lugar de paso que no siempre recibe atenciones, pero que en el caso de Lorena se ha mimado hasta el extremo, haciendo de él un lugar cálido y agradable, una excelente antesala hacia las habitaciones.
El pasillo distribuidor de Lorena tiene acceso desde el salón y la cocina, y da servicio a los dormitorios y uno de los baños. Antes de la reforma estaba pintado de color rosa chicle, un tono que aplicaron por equivocación y que siempre les resultó demasiado chillón. Para no errar de nuevo, se tomaron la tarea con mucho mimo, realizando incluso bocetos para tener claro el resultado.
Tres de las paredes se pintaron en un tono beige claro, aplicando en dos de ellas rayas desiguales en tonos tostados y chocolate. Este trabajo les resultó muy laborioso, pero tuvo su recompensa en un espacio de paso cálido y acogedor. Los muebles que lucen en el pasillo ya los tenían antes de la reforma, los espejos son antiguos, uno de ellos de herencia familiar y el otro comprado a un anticuario coruñés.
