
Las obras en calles y casas forman siempre parte de una ciudad, cuando se termina de arreglar por un lado ya hay que empezar por el otro y así nos movemos siempre entre vallas y andamios. Siempre me he preguntado si no se podían hacer un poco más bonitos, ya que al fin y al cabo forman parte del ambiente y del entorno y la verdad es que en muchas ciudades, empezando por la mía, no se molestan mucho en cuidar su aspecto.
Ahora sé que sí que es posible colocar un andamio que quede bien en un edificio y que no afecte demasiado a la estética de una calle, en algunas ciudades, por ejemplo en Amsterdam, donde estuve hace unos días, cuidan mucho esos detalles y hacen que las obras se noten menos y molesten menos a la vista. Yo creo que debe costar más o menos lo mismo hacer un andamio feo o uno bonito o de un color o de otro y puestos a elegir, mejor el bonito siempre.
La idea es por un lado elegir para los andamios y las telas que los forran un color adecuado, no tiene por qué ser verde o marrón que es lo habitual, tal vez la intención con esos tonos es que pasen inadvertidos, pero no se consigue, así que mejor elegir colores alegres, cómo fucsia o violeta y hacerlos destacar de forma positiva, por otro lado es importante que la tela quede tensa y no arrugada ni colgando, causa mucho mejor efecto.




