
Sí, lo sé, probablemente todavía estáis de vacaciones y no queréis ni oir a hablar del nuevo curso, la verdad es que yo tampoco (para qué mentir), pero lo cierto es que se acerca, y antes de que comience, indispensable es catalogar y archivar todos los apuntes del año pasado (o al menos los que ya no necesitemos), tanto si eres universitario, como si estás haciendo un máster, o si estamos hablando de los más pequeños de la casa y los cursos de primaria.
Dejarlo para más tarde supondría tener que dedicar un tiempo que no tendremos a catalogar, mientras que ahora, si utilizamos una mañana de vacaciones, o un par de tardes para hacerlo podremos hacerlo (perdón por la redundancia) de manera relajada y el resultado será mejor. No sé si os ha pasado, pero yo más de una vez por falta de tiempo he terminad metiendo todo en cajas sin casi orden, con lo que al final peor el remedio que la enfermedad.
Parecerá una bobería, pero los que nos dedicamos a esto de estudiar sabemos que lo de catalogar los apuntes tiene su ciencia, sobre todo si se trata de apuntes a los que vas a tener que estar accediendo continuamente, como es mi caso y probablemente el de muchos de vosotros.
