
Los niños crecen muy deprisa y de repente tienes un jovencito rebelde en casa que mira de reojo esa habitación con ositos pintados que con tanta ilusión le pusiste y exige un cambio inmediato. No hay que hacer un drama, incluso puede ser una buena ocasión para acabar como colegas y que aprecie el valor del esfuerzo y el dinero.
Un dormitorio refleja más que ninguna habitación los gustos personales de su dueño, así que teneís que estar seguros que así sea y escoger un tema: deportes, naturaleza, películas, comics… . A continuación podemos elegir un punto focal para reforzar el tema elegido que puede ser, por ejemplo, una estantería donde se expongan sus colecciones de comics favoritas.





