
Para mí el dormitorio debería llevar otro nombre, ya que en esta habitación hago muchas otras cosas aparte de dormir. Como le sucede a mi compañera Raquel, ocasionalmente me llevo el portátil a la cama para trabajar, veo la televisión, leo, escucho música, hablo por teléfono… al final del día, son muchos los ratos que paso que paso en esta habitación, más bien una sala de estar en la que por las noches suelo dormir.
Tanta actividad se acompaña de sus correspondientes gadgets, los cuales me gusta tener a mano listos para utilizar, pero últimamente la sola visión de mi mesilla de noche me producía desasosiego. Mandos a distancia, algunos para la tele y otros para encender luces o apagar equipos, gafas, cremas varias, diversos artefactos, cargadores y el teléfono móvil formaban una concentración silenciosa junto a mi cama imposible de disolver.
Este verano venía mascando un cambio en este sentido, y como septiembre es un buen mes para el orden y los cambios, me puse manos a la obra. ¿Cómo poner orden en mi mesilla de noche? desde luego la solución no pasaba por meterlo todo en un cajón, ya que necesito tenerlo todo bien a mano, de manera que me lancé a la calle en busca de un organizador que me permitiera tenerlo todo bien ordenado sin ocupar demasiado espacio.






