
El verano es la época en la que más disfrutamos el césped de nuestras casas pero también es el momento en el que este más sufre. No sólo las altas temperaturas, sino el paso incesante sobre él acaban minando su belleza y, si no queremos tener un patatal para septiembre (otra cosa es que os guste y os queráis dedicar al cultivo intensivo de patatas en vuestro jardín, que es una opción totalmente respetable), tenemos que mimar esta parte tan delicada de los exteriores de nuestra casa. Hoy os traigo cuatro sencillos consejos que pueden seros de utilidad:
1. Ara el césped. No se trata que pongas a trabajar sobre él a una mula y le pongas un arado, ni mucho menos. Para oxigenar el césped y la tierra, basta con que hagas agujeritos en el suelo que facilitarán la oxigenación del conjunto. En Casa Sugar nos proponen unos pinchos que se pueden poner en las zapatillas para ir haciendo los agujeros conforme andas, pero no estoy segura de que estén disponibles en España, así que bastará con que hagas algún agujero con algo que sea punzante, ya sea un bolígrafo, unas agujas de tejer antiguas o algo similar. Tampoco os emocionéis a hacer agujeros, con algunos bastará para oxigenar una amplia superficie.
