
Después de descansar unos dÃas tras limpiar a fondo el salón, hoy venimos con el ánimo alto dispuestos a dejar nuestra cocina como los chorros del oro, y además de limpia, renovada y en orden. Esta es una de las tareas más trabajosas, pero que dan un resultado del que sentirse orgullosos y contentos.
No se trata solo de limpiar paredes armarios y suelos, que también, sino de soltar lastre en forma de productos caducados o que nunca se usan, redistribuir despensa y menaje, y revisar la lencerÃa que se usa en la cocina.
Comenzaremos limpiando a fondo los armarios, primero por dentro y finalmente por fuera. Hay que vaciar todo el contenido, desmontar las baldas y limpiar minuciosamente el interior con agua y jabón, lejÃa u otro producto desinfectante. Por supuesto, limpiaremos también los estantes. Una vez secos los montaremos y procederemos a limpiar las puertas. Estas pueden presentar restos de grasas difÃciles de sacar. Un chorro de amoniaco diluido en agua es un buen aliado, ya que elimina la grasa con gran facilidad.







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