
Para los que habéis nacido después del año 95 (no sé si tenemos muchos lectores en esa franja de edad) debéis saber que hace muchos, muchos años, la gente no podía ver la foto que acababa de sacar con su cámara en la parte trasera, sino que quedaba guardada en lo que los mayores llamábamos carrete y había que ir a revelarlos. Después del revelado, te daban, además de las fotos, unas tiras de film con los denominados negativos que servían por si había que hacer copias (de escanear los originales ni hablamos).
Con el pasar de los años estos negativos siguen acumulándose en nuestras casas (al menos en la mía) y nos da lástima tirarlos pero en realidad todos sabemos que no vamos a hacer copias de ellos nunca más. Hoy os propongo un ejercicio de recicladecoración en el que vais a darles un nuevo uso como pantallas de lámparas.

