
Siempre me ha despertado curiosidad la etimología de las palabras pero, la verdad, nunca me había parado a pensar por qué al terrazo se le llamaría terrazo. Hasta hace unos días.
Como ya sabéis el terrazo es ese sufrido pavimento, compuesto por un aglomerado de cemento con trozos de mármol, que por su economía y resistencia fue la estrella de las casas de los años 60 y 70. En muchas sigue resistiendo aún, incólume al paso del tiempo y las modas.
La RAE nos dice escuetamente que la palabra proviene del latín terracĕus, de tierra, pero la explicación de la Wikipedia es mucho más romántica. Al parecer el suelo de terrazo se empezó a utilizar en Venecia a mediados del siglo XV, como método para aprovechar los trozos sobrantes de la construcción de suelos de mármol. La palabra terrazo deriva de la palabra italiana “terrazza” – a su vez derivada del latín “terracĕus” (tierra) como decíamos – pues inicialmente estos suelos se emplearon para pavimentar las terrazas que rodeaban las viviendas de los obreros de la construcción.





