
Cuando llega la Navidad, cine y televisión se llenan de relatos que transcuren en estas fiestas. Cada uno tenemos nuestra película de Navidad preferida, y la mía es Love Actually. Año tras año reservo un par de horas de soledad para ver esta deliciosa película bien tapadita con una manta y con una buena provisión de pañuelos de papel, por que al menos a mí me colma de emociones.
Diez historias de amor se entrecruzan: unas terminan bien y otras no, alguna tiene un trasfondo triste y otras nos hacen reír, todas ellas están contadas desde la máxima de que el amor está en todas partes.
Las distintas historias transcurren en decorados de lo más variados, pero todos tiene un denominador común: son espacios vividos. Como la cocina del apartamento de Daniel, encarnado por Liam Neeson. Recién enviudado y a cargo de Sam, hijo de su mujer, su mayor preocupación es el estado anímico de este, al que ve muy decaído. Sobre eso habla en la cocina con Karen, interpretada por la siempre estupenda Emma Thompson.





