
Lo habitual es que la cocina se instale en una vivienda al finalizar la obra y quede casi inamovible, los muebles ocupan el espacio de pared a pared, se encajan entre si y los electrodomésticos suelen ir encastrados, sin embargo eso no sucede con otras estancias de la casa en las que los muebles se pueden cambiar de posición fácilmente.
En realidad en la cocina eso también sería posible si optásemos por otro tipo de mobiliario, cómo por ejemplo el de esta cocina de Kilian Schindler para Naber, se trata de una cocina formada por dos módulos independientes, que se pueden mover con relativa facilidad, solo con la restricción de la necesidad de una toma de agua para el fregadero.











