
Este verano recordé mis años mozos y, mochila al hombro, me aventuré a probar de nuevo pasar la noche en un camping por Portugal, para disfrutar de la isla de Tavira.
Si bien el precio fue de risa: 8 euros por dos personas y tienda, la comodidad no es que fuera lo que más destaco del mini viaje, a pesar de llevar colchón y una de esas tiendas Quechua que se montan en un abrir y cerrar de ojos y se desmontan, si eres habilidoso, en un plis plas.
Eso si, también podría haber optado por un bungalow, que aunque sube algo de precio, empezamos a entrar en cotas de comodidad razonables.
Pero dando una vuelta por la red, me ha encantado este concepto de bungalows “vips” diseñados por el estudio de arquitectura Oska architects.




