
Hoy estoy contento, tanto subir ha merecido la pena y al final hemos llegado a una de las plantas más bonitas del Hotel Puerta América: la décima.
No es por menospreciar al resto, hay algunas más que interesantes, como la de Norman Foster o la de Richard Gluckman, pero la planta diseñada por Arata Isozaki destaca sobre el resto como una rosa entre las espinas.
La decoración responde exactamente a lo que uno desea encontrar al llegar al hotel. Un lugar donde descansar, donde relajar la mente y los sentidos después de un largo día de ver y pensar.
Imprescindible descalzarse al entrar.
