
El invierno está al caer, en una semana entraremos de lleno en él pero parece que la nieve ha querido salir a saludarle. Si eres de los que no puede gastarse más en calefacción, hoy quiero animarte a que ahorres unos dinerillos calentando la casa mediante los trucos más antiguos: aislarla. Damos por supuesto de que ya has hecho todas las obras posibles, así que las pistas que os voy a dar hoy son tan sencillas como mover los muebles para que se conserve mejor la temperatura interior. Vamos a ello:
- Mantén el calor de los aparatos eléctricos dentro de casa. A ver, toca tu televisión. ¿Está caliente, verdad? No la coloques cerca de una ventana ya que el calor que desprende se perdería en el exterior. En vez de ponerla cerca de la ventana, coloca los aparatos que emitan calor (como el ordenador, la videoconsola, las lámparas) en contacto con muros que no den al exterior para aprovechar el poquito de calor extra que proporcionan.
- Aísla las paredes con libros. Tradicionalmente, se sabe que el papel aísla. Lo sabe tu abuelo, lo sabían los antiguos y lo sabe el mendigo de la esquina que se envuelve en periódicos. Aprovecha esta circunstancia y traslada tus estanterías a las paredes que den al exterior para impedir que pase el frío.
