Cafetera Saeco Xsmall Class. La probamos

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De un año para otro, todos nos hemos convertido en sibaritas del café. Hoy en día si no tienes en casa una cafetera espresso, no eres nadie, o al menos eso es lo que nos quieren hacer creer.

Por lo visto, el café que produce la cafetera italiana, la de toda la vida, ya no es lo suficientemente bueno para el hombre moderno. Lo que nos ha conducido a una vorágine de modelos de todo tipo, clasificados en dos grandes grupos (cápsulas y manual), cada uno con sus ventajas e inconvenientes.

La cafetera Saeco Xsmall Class nace con la idea de ofrecer la comodidad de las cápsulas con el sabor y el coste por café de una cafetera manual, englobándose en una tercera categoría, normalmente reservada a los bares, las cafeteras espresso automáticas orientadas al consumo privado. Veamos si lo consigue.

Propiedades de la cafetera Saeco Xsmall Class

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Sobre el papel, la Saeco Xsmall es una maravilla, la panacea, la reina de las cafeteras del hogar. Con sólo apretar un botón, consigues un café en su justa medida, recién molido y prensado a la perfección.

Es decir, que te evitas el engorro de medir y prensar el café y la incomodidad de estar pendiente de parar la máquina en el momento adecuado. También te ahorras un buen dinero en cápsulas, si tu cafetera era de ese tipo. De lo único que debes preocuparte es de que haya granos de café en el molinillo y agua en el depósito, así como de retirar los posos de vez en cuando y poco más.

Por si eso fuera poco, la cafetera es “inteligente” y adapta el prensado al tipo de café y a la finura de molido, que es regulable. Además, la medida del café es personalizable, pudiendo ajustar con facilidad la cantidad que queremos que salga al apretar los botones de café largo y café corto. También tiene un sistema de auto limpiado que mantiene el circuito de agua limpio y hasta un modo de descalcificación.

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El resto de propiedades no difieren mucho de una cafetera normal, 15 bares de presión, depósito de agua de un litro, posibilidad de preparar dos cafés a la vez…y el clásico tubo de vapor, que permite calentar leche y montarla para preparar un magnífico capuccino.

Desde luego, si no la hubiera probado, con esta información no podría afirmar más que es la cafetera perfecta. Pero la realidad dista de ser así, y no es porque no cumpla todo lo que promete, que lo hace, sino porque todas esas maravillosas virtudes tienen ciertas consecuencias en su aspecto exterior y en el uso diario que la hacen mucho menos interesante.

Aspecto Exterior

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Este es el primer punto dónde flaquea. Supongo que condicionados por la cantidad de funciones que debía albergar —el molinillo de café ocupa mucho—, no pudieron hacerla más pequeña, pero el caso es que la cafetera Saeco Xsmall no hace honor a su nombre, y de “small” (pequeña en inglés) no tiene nada, más bien es grande tirando a enorme, aunque no tanto como otras cafeteras de su misma clase y mucho menos que una cafetera de bar, obviamente.

Para que podáis apreciar correctamente su tamaño, la he comparado con una cafetera espresso manual de tamaño medio y la diferencia en volumen es considerable. Realmente, la cafetera adquiere un protagonismo en la cocina desproporcionado y cuesta lo suyo encontrarle un sitio en el que no moleste demasiado.

Montaje y puesta en funcionamiento

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El montaje de la cafetera no tiene ningún misterio, de hecho, sale prácticamente montada de la caja, salvo por la bandeja de goteo y la tapa del depósito de café. Pero vamos, que incluso si viniera con todo fuera de su sitio, tampoco sería demasiado complicado.

Una vez colocada sobre la mesa, y antes de encenderla, hay que llenar el depósito de agua y el depósito de café del contenido que indica su nombre — esto es importante, si colocamos agua en el depósito de café, no funciona —.

Luego hay que enchufarla y darle al botón de encendido.

Entonces empieza un festival de luces y ruidos que acaba con un pequeño chorro de agua saliendo por la boquilla del café. Asusta un poco si no te has leído las instrucciones, pero como es breve, se pasa pronto. Una vez terminada la limpieza preliminar, parpadea la luz que indica que está calentando el agua y, cuando se queda fija, podemos empezar a preparar café.

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Para conseguir un espresso, basta con poner una taza bajo la boquilla y darle al botón correspondiente. En menos de un minuto tendremos el café listo sin hacer nada más ni, en principio, ensuciar nada.

Resumiendo, tenemos una cafetera un poco grande, que se monta fácil y que es muy sencilla de empezar a utilizar. Hasta ahora todo bastante bien, pero nos queda por conocer qué tal es su uso día a día y, sobre todo, si el café está tan bueno y es la cafetera tan cómoda de usar como para que merezca la pena pagar su precio —el triple de una cafetera espresso normal— y tenerla ocupando tanto sitio en la cocina.

Pero eso lo veremos el próximo día, que así creamos una pausa dramática que ni Alfred Hitchock.

Más información | Saeco
En Decoesfera | IFA 2009: el buen café viene en cafeteras pequeñas

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