Antes y después: ordenando el armario con ayuda de un plegador de ropa

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Creo que de todas las cosas que he visto en la teletienda a lo largo de mi vida, solo ha habido dos que me he decidido a comprar, aunque nunca por teléfono, sino pasado el tiempo en alguna tienda o mercadillo. La primera en caer fue el Nicer Dicer para cortar frutas y verduras, mientras que el otro día, gracias a una liquidación, conseguí por cinco euros un plegador de ropa con el que he ordenado el armario.

Aunque mi vestidor no es el paradigma del orden —mi estantería es la de la izquierda, la de la derecha es la de mi novia, que aún no la ha colonizado del todo— siempre he tratado de que mis camisetas, jerseys y sudaderas estuvieran bien plegadas. Lo que pasa es que unos días las doblo de un ancho, y otras de otro, y al final, como podéis comprobar, las pilas se vuelven bastante inestables y antiestéticas.

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Es precisamente para solucionar este problema que resulta perfecto el plegador de ropa. Para los que no sepáis de lo que estoy hablando, me refiero al objeto de plástico naranja que hay en la imagen sobre estas palabras (sí, lo compré naranja para que hiciera juego con las sillas).

Básicamente son cuatro piezas de plástico con tres bisagras, cuya misión es ayudar a doblar la ropa siempre de la misma manera y con la misma medida gracias a una sencilla sucesión de movimientos. Si no os lo imagináis en funcionamiento, el gran Sheldon Cooper de The Big Bang Theory, os hará una demostración en el siguiente vídeo:

Como veis, más fácil imposible. Justo ayer por la tarde estuve volviendo a doblar toda la ropa que tenía en las estanterías de mi vestidor y no tardé más de un telediario (previsión meteorológica incluida, eso sí). Los jerseys y las sudaderas, así como las camisetas de manga larga, son un poco más complicadas que las camisetas de manga corta, pero el resultado es siempre satisfactorio.

He de confesar que además de plegar, también he aprovechado para ordenar un poco los colores y los montones, pero creo que igualmente la siguiente imagen es representativa de cómo ayuda un plegador de ropa a tener el armario mucho más ordenado y, sobre todo, mucho más bonito.

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Mi novia aún se está riendo de mi por habérmelo comprado, y aún oigo a mi madre repetir una y otra vez eso de “mira que te gusta gastar”, pero yo estoy encantado con cómo ha quedado mi armario y me parecen cinco euros muy bien gastados.

A lo mejor se podría conseguir plegando la ropa más concienzudamente sin necesidad de artilugio alguno, que no digo que no, o incluso siguiendo el método chino —que no me entusiasma— pero dado que ya me ha quedado demostrado que no doblo dos camisetas iguales, para mi el plegador de ropa es una maravilla. Ahora, a ver si me dura.

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