
Cuando era pequeña compartía cuarto con mi abuela y no había sitio suficiente para una mesilla de noche para cada una, así que durante un tiempo me tocó prescindir de ella, la verdad que la eché mucho de menos hasta que pasados unos años pude disponer de una, es el típico mueble al que no se le da ninguna importancia hasta que te ves sin él y te das cuenta de lo necesario que es, ya os digo que al menos para mí es fundamental.
De lo que no soy tan partidaria, sobre todo en cuartos juveniles es de que tenga que ir a juego con la cama, depende del estilo de cada habitación, claro, pero si lo que buscamos es un aspecto desenfadado e informal lo mejor es que la mesilla contraste con otros muebles del dormitorio, se puede comprar a parte y hay infinidad de modelos con diferentes tamaños, materiales, formas y colores para elegir.




