
Hoy os traigo un “antes y después” que me gusta un montón, ya que pasamos de un baño básico, un tanto clásico para mi gusto a una versión del mismo que nos hace pensar en una novela de Jane Austen, mucho más romántico. El baño que tenéis sobre estas líneas a priori no tiene muchas pegas: tenemos una bañera exenta y los sanitarios tienen aire antiguo aunque la tapa del inodoro que se asoma sobre la izquierda no me convence en absoluto.
Las paredes con ese zócalo de madera oscura hacen que el espacio parezca reducido aunque no tiene pinta de serlo, sobre todo por la bañera. Los grifos, tiradores y toalleros, por su parte, al ser dorados me recuerdan un poco a la decoración de abuela aunque he de reconocer que su estado de conservación es óptimo. Sobre la derecha podemos ver un enchufe por lo que deducimos que ahí solía haber algo (un mueble, una estantería) y que lo han retirado antes de hacer la foto. Una lástima porque pintaba bien.










