
Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar Poncelet Cheese Bar invitada por su agencia de comunicación. En el aspecto gastronómico cabe decir que es un restaurante cuya base son los quesos, los cuales me enloquecen, pero estamos aquí para hablar de decoración, así que me ceñiré estrictamente a este aspecto.
El proyecto de decoración del local merece una especial mención, ya que han conseguido que sea alegre sin recargar, dando rienda suelta al espacio consiguiendo que dé la sensación de que es infinito, y perfilando un entorno muy cómodo y agradable en el que comer se convierte en un ejercicio relajado.
El local se divide en dos plantas, abajo el restaurante, y arriba una biblioteca que merece capítulo aparte. La planta baja, muy amplia, tiene forma de L, con una zona que da acceso a la parte de arriba, una barra, y un ancho paso con una fila de mesas en bancada asistidas por sillas de tapizados diferentes, decorado con maderas claras y muebles de inspiración nórdica. Llama la atención la claridad, una constante en este local, conseguida a través una muy acertada iluminación, el blanco de las paredes, y el suelo de madera clara.





