
Los radiadores son un elemento complicado de limpiar, no solo por dentro (con el famoso purgado que le tenemos que hacer en invierno antes de que empiece el frío y en verano) sino que también es importante limpiarlos por fuera para que no acumulen polvo. Debido a los recovecos de su estructura, y en algunos casos a las sucesivas capas de pintura que se suelen agrietar, limpiar un radiador puede convertirse en algo complicado.
En Decoesfera os proponemos limpiar un radiador en varias fases. En primer lugar, coged un trapo de algodón húmedo impregnado con lejía jabonosa para eliminar el polvo superficial que haya en las partes a las que podemos acceder fácilmente. Eso sí, esperad a que esté apagado si no queréis quemaros.









