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En las casas pequeñas, y sobre todo en las antiguas, acabamos teniendo alguna estancia de paso, casi siempre el salón. Tener el salón como espacio de paso tiene sus ventajas e inconvenientes. Como ventaja, está que se aprovecha más el espacio al prescindir de pasillos o distribuidores pero el mayor inconveniente es que los muebles del mismo tienen que crear áreas de paso naturales, a modo de pasillos, para que la decoración no entorpezca a los habitantes de la casa cuando se dirijan a otras estancias.
En el ejemplo que os traemos hoy se ha solucionado el problema de las zonas de paso apostando por el minimalismo. Tenemos en este caso dos puertas que dan al salón, una a la izquierda de la televisión en la imagen que veis sobre estas líneas y otra detrás del sofá pegada a la ventana. Como veis, no era un problema tan fácil como crear un pasillo ya que, como las puertas pillan en tabiques opuestos y se hace necesario diseñar una zona de paso en L ya que en diagonal ocuparíamos la mayor parte del espacio disponible.
En este salón se ha puesto el sofá como límite de la zona de paso, y la zona de tertulia se ha concretado mediante la alfombra gris. Observad cómo las paredes quedan bastante vacías dejando todo el protagonismo al sofá oscuro, ya que el resto del mobiliario es en tonos claros a excepción de ese mueble y de la mesa baja, que me parece todo un hallazgo y me ha encantado.
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