
Hoy quiero dedicar este post a esos lectores románticos que aún sueñan con un dormitorio sin límites de modas ni de normas, con esos dormitorios que permiten que la cama sea cualquier objeto cotidiano, como una barca. Sí, en la imagen que tenéis sobre estas líneas han convertido una barca (del tipo de las que tenemos los madrileños en el estanque del Retiro) en una cama.
Para lograrlo, lo primero que han hecho ha sido colgarla del techo, ya que la quilla no permite que esta se apoye. Me gusta más la solución de colgarla del techo con grandes cuerdas que haber puesto un caballete para que no se vuelque, ya que de este modo ahorramos espacio en el suelo y conseguimos que se meza, recordando los tiempos en los que la barca surcaba el mar.


