
Ya he hablado por aquí otras veces del horror que experimento cuando alguien se pasa poniendo demasiados cuadros en una pared. Una fila está perfecto, dos filas es aceptable, tres sólo si los cuadros son pequeños y minimalistas, ¡pero cubrir un tabique entero con cuadros es pasarse un poco! El apartamento que veis sobre estas líneas está en Nueva York y por lo visto, cuando comienza a poner cuadros no sabe parar.
Uno de los mayores fallos que tienen los cuadros que vemos en la imagen es que todos son de colores muy distintos entre sí, por lo que el ojo no sabe para dónde ir y se pierde todo el impacto visual que dan las imágenes bien colocadas. Otro error de bulto que veo es que si bajas por las escaleras rápido, puedes arrastrar un cuadro en tu camino con lo que nunca quedarán rectos.











