
Lejos de las grandes ferias, las grandes marcas, y la gran industria del mueble, hace unos días tuvimos la oportunidad de conocer un poco más de cerca una parte del trabajo que lleva a cabo la Fundación Carmen Pardo-Valcarce. Esta fundación, creada en 1948 a partir de la Asociación Niño Jesús del Remedio, nació con el objetivo de eliminar barreras y fomentar la participación en nuestra sociedad de las personas con discapacidad intelectual.
Hoy en día atienden distintas áreas, contando con un colegio de educación especial, un centro de día, una oficina de empleo propia, así como una vivienda tutelada, un club deportivo, y el centro de investigación en discapacidad, además de tres centros especiales de empleo, que entre otros trabajos, desarrollan labores de carpintería, pintura industrial y fabricación de muebles, pintura decorativa, centros de flores, jardinería, viveros y mantenimiento de jardines.
Esos fueron los trabajos que nos acercaron a la fundación, que por un día abrió sus puertas para que pudiéramos conocer tan encomiable labor. Y tengo que decir que fue una grata sorpresa pues muchos de los trabajos que allí vimos sorprendían por sus buenos acabados, la variedad y la originalidad de sus diseños.









