
Hay que ser muy ingenioso y tener bastante tiempo libre para decidir separar dos espacios con un muro de Lego. No es que no me guste, que me encanta, pues es único, atractivo, original y hasta práctico. Pero me cuesta imaginar el proceso mental que llevó a los chicos de la agencia Npire a emprender semejante obra.
- “Oye tío, dónde guardamos todas estas piezas de Lego que nos sobran” – “Buff, en el almacén ya no cabe nada más” – “Mmmm, y si construimos un muro con las piezas para separar la cocina del recibidor, que no me gusta nada que miren mientras cocino” – “Genial, no se me ocurre mejor manera de emplear el finde”
Sea como fuere, el caso es que se pusieron a juntar piezas unas sobre las otras, rodeando unas estanterías que hacían las veces de separador, hasta crear un muro completo con piezas de Lego.

