
Lo más importante en una cocina pequeña es la distribución, aprovechar el espacio al milímetro. Si se hace bien, se puede convertir una cocina angosta e incómoda en un lugar placentero dónde disfrutar de nuestras artes culinarias.
El problema es que hay que meter muchísimas cosas en muy poco sitio y eso no siempre es fácil. Además, hay que tener en cuenta la apertura de las puertas, la iluminación, las medidas del cuerpo humano… si fuera una ecuación, nos faltarían letras en el abecedario para nombrar las variables.
No obstante, aunque a primera vista puede parecer un poco complicado, hay una serie de trucos y consejos que pueden ayudar a la hora de abordar tan delicado asunto y que os voy mostrar con un ejemplo.
La cocina que ilustra el post es la de mi madre. Mide 5,76 metros cuadrados (2,40m x 2,40m); no es muy pequeña, pero está muy mal distribuida. Vamos a ver como queda tras pasar por mis manos y os explico que criterios he seguido para la reforma.









