
El tiempo no pasa en vano y mucho menos para la decoración. Lo que cuando nace un niño puede ser aceptable, con los años es necesario irlo adaptando a los gustos del adolescente en el que se convierte. Hoy os traigo un “antes y después” bastante interesante, en el que partimos de un espacio básico que se transforma en un dormitorio para un adolescente en el que este se siente a sus anchas.
Como veis, en el antes tenemos un dormitorio muy luminoso en el que la única decoración sería la mesilla y el marco que hay en el suelo. Con esta base no es difícil mejorarlo, ya que da la sensación de una casa provisional donde es posible que su inquilino no se sienta del todo cómodo.












