
El saldillo Becara es un clásico dentro del circuito decorativo madrileño. Una cita que llega todos los años con los primeros calores, y que es una buena oportunidad para hacerse con alguna pieza importante a un precio más asequible, o sencillamente algunos pequeños detalles con los que completar muestro hogar.
Este año no hemos faltado a la convocatoria para poder contaros lo que hemos visto allí. Quien escribe lleva años visitando este saldillo y, aunque normalmente siempre he acudido a la inauguración, este año he dejado pasar un poco el tiempo, pudiendo comprobar que tras casi un mes de su apertura, el género no solo no escasea, sino que la compra se hace mucho más agradable y fácil.
Los primeros días que este mercadillo abre, suele recibir un aluvión de visitas. El aparcamiento se hace difícil y el paseo por el interior de esta enorme nave se convierte en un rosario de empujones en busca de la pieza ansiada. Pero esta mañana el ambiente era estupendo, pocas personas curioseando en orden y sin prisas, sin colas en la caja, pudiendo pasear sin problemas ni incomodidades por entre sus muebles y expositores.





