
Hoy quiero compartir con vosotros una idea que me ha llamado la atención por su versatilidad, por su espíritu ecológico y por su belleza. Soy un enamorado de la madera, cuanto menos procesada, mejor, ya que así presenta toda su esencia natural. Se trata de “Arringene“ (que podríamos traducir como “anillos de crecimiento”), una colección de muebles, noruega, que se puede utilizar como mesita de noche, taburete, silla o simplemente como objeto decorativo.
Los “troncos“, de madera de pino, crecen en unos bosques propios, sostenibles. Cada árbol se corta, se limpia, se seca, se lija y se pinta (en blanco, gris, negro o natural), de manera individual, por lo que no hay dos piezas iguales (es más, cada una de ellas viene numerada y con certificado de autenticidad), y presentan diferentes tamaños y grosores. Cada una de ellas tiene, por tanto, su propia historia, que se puede “contar” a través del número de anillos que son visibles en el corte del tronco.













