
Seguro que muchos de vosotros tenéis entre vuestros sueños decorativos un cuarto de lavado, como esos tan maravillosos que vemos en algunas casas de allende los mares. Pero hay que ser realistas, los vestidores enormes, los doseles principescos y los románticos cuartos de lavado son privilegio de unos pocos, los demás tenemos que conformarnos con intentar meter la lavadora y la secadora en el baño, si es que tenemos la suerte de que sea grande, como vamos a ver en este ejemplo de hoy.
Se trata del baño, contiguo a la cocina, de la casa de Laurel, recién comprada pero muy antigua. De hecho, la primera habitación que han reformado ha sido ésta, de manera que, según cuentan en su blog, cuando quieren escapar del desastre del resto de las habitaciones, aunque suene raro, se refugian aquí. Veamos cómo han conseguido mejorarlo estéticamente.



