
Mi abuela hacía jabón sobre la chapa de la cocina de leña, con un balde metálico, un palo y la grasa sobrante de los fritos. La verdad es que la grasa a reutilizar no era muy abundante y había pocas ocasiones de aprovecharla, pero aquellas pastillas cortadas a trozos irregulares, a pesar de que apenas sacaban espuma, limpiaban de maravilla y parecían durar eternamente.
Hoy día nos sobra aceite para reutilizar, lo que resulta complicado es poder almacenarlo o encontrar un sitio al que llevar tu botella a reciclar, aunque pocos son los que se animan a hacer jabón casero porque resulta bastante engorroso. Quizá alguno de los dos electromésticos que traigo hoy les anime a intentarlo.
Éste tan futurista que vemos en la imagen superior se llama Re-Q y es un diseño de Jung Hwan Song y Kim Jong Won. En lugar de utilizar agua, sosa y aceite usado lo que hace es reciclar aguas sucias domésticas para mezclarlas con esos pequeños trozos de jabón sobrantes que a menudo van a la basura formando nuevas pastillas en tres sencillos pasos.



