
Pues sí, ya os habíamos hablado del blanco como color para el dormitorio y para el baño, pero ¿y qué hay de nuestra cocina? ¿es una buena o mala idea? Pues ojalá la respuesta fuera tan sencilla como la pregunta.
El blanco es un color clave para la decoración de nuestro hogar, se trata de todo un comodín que nos permite decorar con facilidad y acertar en la mayoría de los casos, pero también tiene múltiples inconvenientes que en el caso de la cocina se acentúan debido a las características especiales de esta habitación.
En concreto los dos puntos clave para desechar el blanco como color ideal son la frialdad que produce cuando lo utilizamos en exceso y la enorme capacidad que tiene para atraer y mostrar la suciedad, algo que en la cocina es especialmente importante.




