
O desenfundables, según se mire. Con esta propuesta de La Redoute podrás cambiar de cabecero con cada nueva temporada, o siempre que te apetezca. Se trata de una estructura de pino macizo, que se coloca entre la pared y el somier, recubierta de espuma de poliuretano y de una tela de algodón de color crudo. El conjunto tiene un grosor de 10cm. y una altura de 95/150cm, con anchos varían desde 90 a 160.
La idea se puede copiar para hacerla uno mismo, pero sinceramente no creo que valga la pena el trajín ya que cuestan desde 174,90 euros.
Las fundas se venden por separado, también a buen precio, desde 18,50 euros. Podemos encontrar estampados imitación tela de Jouy, que nunca pasa de moda, en diferentes colores, como el modelo Virginie que vemos a continuación.



A mí me gusta pensar en las casas como “experiencias multimedia”. Me explico, porque dicho así suena muy etéreo: Estar en una casa es ver los muebles, cómo combinan y cómo interactúan entre ellos. Pero también es sentir el tacto de los tejidos, escuchar los ruidos y oler los aromas: el café por las mañanas, la comida a medio día… y el olor típico de tu hogar cuando entras. No siempre es posible tener una casa que no huela a nada o simplemente que huela bien. Y no tiene por qué gustarte el aroma de los ambientadores al uso, por lo que os propongo un par de truquillos que os servirán para que la primera impresión que se lleven de vuestro hogar los visitantes sea del todo positiva.



