
En los meses de verano, muchos envidiamos con salud poder tener una casa con piscina y jardín. La imagen que siempre asociamos es la de un chalecito en el campo o al menos en las afueras de la ciudad, pero en realidad, existen oasis en medio de grandes urbes, disponibles para unos pocos elegidos que se pueden permitir espacio suficiente y un enclave singular. Este es el caso de el triplex que hoy visitamos, ubicado en el corazón de Johannesburgo, en las Torres Sandhurst.
La idea de poder disponer de agua y hierba en el centro de una gran ciudad, dominando las alturas, y con un paisaje urbano de fondo, es muy sugestiva. En las imágenes que ilustran este post podemos ver la impresión que se tiene al salir a las terrazas, decoradas con madera, árboles y cristal.
Parece como si pudiéramos saltar de un universo a otro, de la isla de calma de la vivienda al frenesí urbano que se respira unos metros más abajo. El perímetro de la planta de terraza esta delimitada por una barandilla de cristal apenas imperceptible, que prolonga el sueño del agua y del césped, en este caso a todas luces artificial.













