
Cómo me ha gustado esta casa de Brooklin. Este es uno de los casos en los que tenemos un apartamento armonioso, no es excesivamente pequeño (aunque a ojo no le doy más de 70 metros cuadrados) en el que los dueños han puesto todo el mimo del mundo para que sea bonito, y lo han llenado de recuerdos personales para dotarlo de vida. ¿Me acompañáis?
Comenzamos nuestro recorrido en el salón, que tenéis sobre estas líneas. Observad cómo han decidido dejar azul claro la pared donde están las dos ventanas, mientras que una parte del muro que tenéis a la izquierda es azul celeste. De este modo destacan el sofá (un Ektorp de Ikea, si no me equivoco) que en blanco no se vería apenas sobre una base tan clara.
Observad cómo combinan los muebles de Ikea con otros más antiguos como el baúl que les sirve para poner encima las plantas o la mesita del rincón, que no desentonan con los muebles más modernos. Los toques de color en este salón tienen un aire étnico innegable, como vemos en los cojines y en el paño que cubre el baúl. También hay algo de eso en el cuadro sobre el sofá.
