
Hace tiempo que tengo en mente charlar con vosotros, lectores, sobre la taxidermia en la decoración. Quien dice taxidermia, dice animales disecados, que queda menos fino y mucho más real. No es un recurso que se vea muy habitualmente decorando espacios y hogares, pero todos hemos visto en algún momento salones decorados con cabezas de animales, e incluso con piezas de cuerpo entero.
Sarah Palin trajo un poco a la actualidad este tema cuando al presentarse a las elecciones de EEUU, pudimos ver algunos de los recuerdos que tanto ella como sus padres conservaban en su poder, adornando despachos y salones. La RAE define la taxidermia como el arte de disecar los animales para conservarlos con apariencia de vivos.
Como amante de los animales, y dueña de varios cuadrúpedos, que además de llenar mi casa de pelo, la llenan también de vida, me cuesta mucho entender el sentido de poseer animales ya fallecidos disecados e inmóviles en un gesto perpetuo. Por eso me gustaría saber vuestra opinión al respecto, tanto a favor como en contra, si os habéis topado con algún animal disecado en alguna de las casas en las que habéis vivido y que impresión os ha causado.










