Los que admiramos la arquitectura, ya sea desde nuestra curiosa ignorancia o el apasionado ejercicio profesional, solemos contemplar con respeto y los ojos bien abiertos cuantas obras se ponen a nuestro alcance, in situ o a través de imágenes. Pero ¿qué sucede cuando ese recinto es el lugar de trabajo de uno? o aún mejor ¿como se contempla una casa poco convencional cuando se es la persona encargada de su limpieza?
Sucede que todo se mira con otros ojos, y Guadalupe Acedo, la persona que limpia la Maison à Bordeaux desde hace años, confiesa que a ella no le gusta especialmente, solo se limita a limpiar.
Esta es una casa sobre la que quizá podríamos extendernos más largamente, pero hoy solo diremos, sin entrar en más detalles, que es un hogar automatizado diseñado a la medida de una persona con paraplejia, de manera que pudiera desplazarse por ella de manera fácil, sin barreras. La casa se estructura a partir de una plataforma elevadora, por la que sube y baja Guadalupe todos los días, y que según ella, algún día caerá.












